Filosofar?

Naty:
Ya, mira todo se basa en una pregunta: ¿La refexión filosófica nos aleja del mundo?, se supone q pueden haber algunos respondan si y otros q no; entonces no se llega a ninguna conclusión por q son varios puntos de vista. Pero en una pregunta dice "Al llegar a este punto de nuestro examen, ¿tienes todavia una respuesta lista para la pregunta inicial?, si ya no sabes que contestar a la pregunta, quiere decir que has pasado de la pregunta al problema. Qué la pregunta constituye ahora un verdadero problema para ti. FORMÚLALO Y TRATA de desarrollar una refexión a partir de él. No sé q poner en esa pregunta por desde el inicio, esa pregunta ya es un problema.

Retrocedonia:
Podría hacer un poema.
La reflexión filosófica nos aleja del mundo, pero también nos acerca a él: lo re-crea. Nos aleja por que abstrae la realidad, por medio del lenguaje simbólico y la representación, convirtiéndola en un objeto de estudio, y a nosotros en algo ajeno a ella, separándonos del desarrollo mismo del fluir espontaneo de la vida. Nos acerca al mundo por que nos permite comprenderlo, desde una nueva perspectiva, a partir de un mundo nuevo que hemos creado, para comprender el mundo en el que vivimos de manera tangible. Nos acerca por que podemos comprenderlo, por que la reflexión filosófica nos permite observar nuestro mundo, y nos aleja por que dejamos de percibirlo de manera directa, y nos quedamos con la representación en lugar de la vida real.

La conclusión es que no hay conclusión. "Todas las respuestas son verdaderas, por que la pregunta es falsa". La reflexión filosófica nos acerca al mundo, pero nos acerca por que nos aleja. Nos aleja para acercarnos a él.

Yo tampoco me conoZco

PD: El "conosco" es un capricho semántico mío.
Lo siento por ti, policía de la expresión.

¿Tendencias?, ¿con qué se come eso, ah?


La influencia del medio (Comunicación)

Frecuentemente aseguramos que los programas de televisión que triunfan son los que se adaptan a nosotros y a nuestra cultura, sin embargo, aparentemente los roles han sido invertidos, ya que con ellos es posible que la sociedad se adapte a un sistema social definido o modifique sus formas de comprender la vida y relacionarse. La comunicación se ha convertido en un medio necesario para la domesticación de nuestras vidas. Incluso el supuesto “desarrollo de la comunicación”, la “comunicación sin límites”, la “globalización de la comunicación” irónicamente han permitido que las personas estemos cada vez más distanciadas que nunca.

Hace algunas décadas, quizás siglos, los miembros de una familia podían pasar tiempo juntos, salir a pasear, acariciarse, sonreír, olerse, besarse y un largo etcétera; mientras en tiempos actuales la comunicación se encuentra encerrada en fríos aparatos de plástico, entre códigos lingüísticos e íconos de gestos virtuales. Comunicarse consiste en la rutinaria tarea apretar teclas y hacer click’s. Comunicarse consiste en estar postrados sumisamente en una silla durante horas frente a un Televisor que jamás nos podrá oír, ni responder.

Para que el desarrollo tecnológico alcance tal sustentabilidad, ha sido necesaria la aparición de cada vez más numerosos empleos, y en consecuencia, nuevos estudios y carreras. Lo cual garantiza no otra cosa que el tiempo para la convivencia social y el desarrollo real de cada uno de nosotros sea cada vez más reducido, casi inexistente. Los aparatos de comunicación no son una ayuda, son una salida de emergencia para comprimir mentalmente a una sociedad ansiosa por liberar todas las tensiones acumuladas. El nivel de deshumanización es cada vez peor. El orden impuesto genera cada vez más asesinatos y suicidios. Cada vez se construyen más cárceles (educativas, hospitalarias, laborales) al servicio de un mundo que no nos ofrece nada más que eso mismo. Nuestras vidas son cárceles donde nos acomodamos silenciosamente.

El progreso tecnológico ha negado el progreso humano y nadie se ha librado de él. Ni si quiera los “enfermos mentales” encerrados por no aceptar este injusto orden social (pues en los manicomios son utilizados como herramientas humanas a las que se manipula con pastillas e inyecciones químicas). Y los niños tampoco son una excepción. Sin duda son ellos los más afectados psicológicamente, pues la creatividad, el juego, la exuberante alegría que desearían manifestar con sinceridad son frecuentemente prohibidos en un mundo ya programado, racionalizado y determinado por normas que sólo pueden modificar los grandes grupos de poder mundial. Psicológicamente, el sistema es un asesino de niños.


Los Simpson

“Los Simpson” no es una serie animada de origen latinoamericano, sino acerca de una familia, y en general una sociedad, norteamericana. Con esto podríamos deducir fácilmente que en ella se desarrollan temáticas relacionadas a su propia cultura de procedencia, lo cual suele suceder con la mayoría de programas y series animadas que se presentan en la televisión. Pero para que estos programas tengan mayor difusión, emplean técnicas útiles para mantener controlados a miles de niños, y también a adultos, en el mundo entero.

Atención, retención y reproducción:

Los personajes son caricaturas dibujadas de modo bastante sencillo, presentan una anatomía humana bastante ridiculizante. Suelen ser de piel amarilla, ojos bastante grandes y visten ropas que no se desprenden de lo normal. Frente a esto último, se puede señalar un estereotipo social definido que consiste en la relación: Mujer = Falda y cabello largo, mientras que Hombre = Pantalón y cabeza despejada. Esta característica tiene aún más profundidad, pues la primera relación además tiende a presentar rasgos de debilidad y racionalidad opuestos al de los hombres que demuestran fuerza e impulsividad.

Ninguno presenta poderes especiales o sobrenaturales, ya que lo que se busca reflejar son conductas humanas. Tampoco importa que los personajes sean políticamente correctos. Por el contrario, esta serie busca demostrar, con un contenido bastante sarcástico e irónico, las verdaderas respuestas humanas antes los problemas cotidianos en ámbitos familiares, sociales y laborales. Hay una gran diversidad de conductas sólo en los cuatro principales personajes, lo que hace de esta serie muy atrayente y constantemente divertida y con desenlaces posiblemente inesperados por el televidente.

Mientras Homero Simpson es un irreverente padre dedicado al alcoholismo y se mantiene al borde del desempleo; Marge, su esposa, se dedica al hogar y a sus hijos, con mayor frecuencia que Homero, aunque no puede ocultar su inconformidad con la rutina y siempre intenta conseguir nuevas amistades.
Mientras Bart, es un desobediente y travieso niño que se divierte haciendo daño a los demás o intentando hacerlo; Lisa, su hermana menor, es una niña inteligente, humana y emocional. Así está familia presenta características polarizadas pero que en cierta forma se equilibran, incluso simbióticamente, ya que generalmente cuando alguno cae en líos, otro acude a ayudar.

Es muy probable que en un futuro no muy lejano conozcamos a niños con comportamientos similares a alguno de estos personajes o a los que les desagraden ciertas costumbres. Por lo general, las personas suelen inclinarse e identificarse hacia aquellos que aparentemente poseen poder. Y esto se puede reforzar si en casa, fuera de la pantalla, la vida real no presenta muchas modificaciones.
El arte de amar- Erich Fromm

Opinión:

El inicio de la obra es bastante desenvuelto y crítico frente al decadente desarrollo cultural actual. Es claramente un intento de romper el mito de lo que es, y no, amor. O de lo que simboliza el amor en épocas como las de hoy, donde la compra y venta es la rutina más obsesiva y en las que el sistema no se ha limitado a influenciar en las relaciones económicas, sino que también ha abordado casi todos los ámbitos sociales, como una especie de cáncer silencioso e invasor de la vida.

Fromm señala que el amor es un arte, pero no establece una comparación entre ambos términos, tampoco una definición clara de lo que el entiende por arte. Lo cual puede presentar cierta ambigüedad. Desde una óptica tradicional, un artista se ve reflejado en una persona que se dedica a actividades creativas, que encajan dentro de la vida laboral, y que le pueden permitir obtener dinero con ello. A mi parecer todas las personas somos artistas y toda expresión es arte. Desde el niño que hace pataletas y llora dentro de casa, hasta el que rompe con la rutinaria vida escolar y hace deporte o simplemente se pone a pensar en las musarañas. Mientras más espontaneidad y despreocupación por los fines haya en el desarrollo de actividades cotidianas, más puede caracterizarse como arte. Y lo mismo habría que decirse del amor, considerarlo como una actividad no separada de la vida misma y que indudablemente, al igual que el odio, es el resultado de una construcción social y cultural.

Como Fromm indica, la separatividad del ser humano y la naturaleza, su real ambiente de desenvolvimiento y evolución, es el origen de la larga cadena de problemas que aún hasta hoy se intentan resolver. Pero en el intento, los métodos empleados, en realidad, provocan que la sensación de separación incremente y así se continúan generando soluciones, que paradójicamente generan más problemas. ¿Por qué? Por que se le puede engañar a la razón, o se puede inventar una. Pero el proceso de adaptación es, en si mismo, un problema, no la solución. Así es como cada vez existe un miedo que se ha ido heredando culturalmente. El miedo a estar aislado, a estar sólo, a uno mismo; pero también el miedo a la masa, el miedo a la autoridad, a la imposición. El miedo a morir sin ser amado. El miedo a vivir. El miedo a amar.

Otro detalle interesante es que las primeras culturas intentaron resolver el “conflicto de la separatividad” a través de relaciones sexuales comunitarias, mientras que actualmente ese vacío es falsamente llenado por medio de drogas, religiones, partidos políticos, clubes de fútbol, marcas de productos y demás símbolos que pueden generar dependencia, y hasta adicción. Ciertamente, ese es el desarrollo del que se enorgullecen los tecnócratas y sus defensores: el espectáculo, lo artificial, lo frío, lo programado y lo ilusorio. Pero, sólo el amor nos puede devolver la vida. El amor gratuito y sin imposición. El amor como consecuencia del caos y la ruptura social que puede generar la sincera voluntad y el deseo de cada quien.
Película “EL NIÑO”

1. Personajes:

Bruno: Es un hiperactivo joven de 20 años.
Convive con Sonia, su pareja, con quien tiene recientemente hijo llamado Jimmy. Se dedica a actividades informales, en lugar de las rutinarias obligaciones laborales, prefiere asaltar a transeúntes con ayuda de una pandilla de niños. Intenta vivir cada momento con intensidad, por lo que suele mostrar actitudes de despreocupación por el futuro y una irresponsabilidad que le hace subsistir al límite del peligro.

Sonia: Es una madre adolescente de aproximadamente 18 años. Intenta desarrollar una vida despreocupada e independiente, acompañada de Bruno y su pequeño bebe. Demuestra actitudes emocionalmente inestables, aunque luego de experiencias, inicia una relación de mayor responsabilidad con su hijo.


2. Opinión:

Bruno y Sonia son una de las miles de parejas que inician la experiencia de la paternidad, a temprana edad, en el mundo. A diferencia de las historias más frecuentes y tradicionales en las que las adolescentes familias viven con ayuda de la intervención económica y según los ritmos de vida guiados por sus padres, ambos prefieren desarrollar una forma de vida basada en la espontaneidad, sin un proyecto o plan de paternidad elaborado previamente. Probablemente esta ruptura con la normalidad es lo que haga de esta una pareja atractiva, sin prejuicios, ni represiones, y hasta aparentemente libre, pero que lógicamente tiene poca cabida y posibilidad de realizarse sin problemas dentro de un contexto cultural en el que lo básico, e incluso muchas veces, lo que incentiva la convivencia social es la economía y no los deseos o placeres reales de las propias personas.

La conformista crítica clásica argumentaría que es una pareja con pocas convicciones en la vida y por tanto no es feliz o que es incorrecta moralmente y un muy mal ejemplo del que guiarse. A mi parecer calificar de malo o bueno es muy apresurado, en cierto modo se pueden diferenciar dos características principales en esta peculiar pareja. La primera es que intentan vivir con mucha autonomía, tal y como ellos mismos quieren ser, son muy hiperactivos y cariñosos ambos, de poquísima comunicación lingüística, pero más bien llenos de emotividad con la que liberan las tensiones que pueden acumular en cada acción que realizan a la par, individualmente o asociados con amistades, como es el caso de Bruno. La segunda característica es su desenvolvimiento social, es decir con personas ajenas y desconocidas, con las cuales inevitablemente deben relacionarse por la necesidad de recursos económicos. Es entonces cuando la despreocupación por el futuro que los caracteriza deja de ser viable, pues los expone a muchos riesgos al no ser compatible en un mundo donde quien no trabaja esta condenado a pasar el hambre o vivir en la precariedad.

Además de esto, ambos demuestran poca criticidad frente a sus problemas cotidianos, lo cual los hace vulnerables a continuar una cadena de problemas. Es muy claro que, aunque aparentemente sus hábitos de vida sean distintos a los de la sociedad, han heredado de ella la costumbre de comprar compulsivamente. Esto se ve reflejado cuando Bruno, de modo casi mecánico, ofrece a su hijo como un producto que puede vender y comprar. O cuando por el simple hecho de hallar una casaca idéntica a la suya, la compra sin titubear para Sonia. Aún con estas conductas tan poco humanas, que no son más que producto del contexto social en el que se desenvuelven, me ha sido muy atrayente la desobediencia a la vida laboral y en general, al prototipo de vida programado para una pareja que “mete la pata”. Me deja una especie de moraleja algo curiosa: “Mientras el comercio nos ofrece los alimentos necesarios para vivir y los productos para el hogar, el trabajo nos roba la vida y el tiempo en familia”.

No deberíamos engañarnos. En este mundo nadie es feliz. Ni el precario que ansia dejar de serlo, pero que sonríe de vez en cuando. Ni el millonario que ha acumulado objetos y aún desconoce del amor que no le puede ofrecer el dinero. Tampoco el ladrón codicioso, tampoco. Pero que desobedecer al mundo que obliga a vivir de una determinada manera es un síntoma positivo.
Tema Propuesto por prof. Silvia Tarazona (Desarrollo Personal)
Una definición de Creatividad es la capacidad para reorganizar nuestra vida subjetiva -nuestra psicología- para adaptarnos a los cambios. ¿Qué posibiidades y que limitaciones consideras que tienes para reinventarte y ser tù?

Interesantísimo el tema que planteado. Antes de buscar reinventarse, considero que, es necesario analizar el hoy por hoy. Reflexionar si realmente nos complace hacer lo que hacemos. Es decir, ¿Hacemos las cosas por que queremos, por que nos gusta hacerlas? O las hacemos por que nos obligan, por que nos pagan por ello, por repetir lo que hacen los demás, por no quedar mal, por una buena nota, por prestigio social, etc.

De nada sirve cambios a medias, si no buscamos cumplir las necesidades básicas. Sería como ignorar la verdad y hacer que la mentira sea cierta. Alimentarse, vestirse, de lo más necesario para el desarrollo humano, pero no podemos olvidarnos de la esencia de la vida. Vivir no sólo consiste en respirar, sino en ser libres. Así que cualquier cambio o intento de re-inventación, antes que cualquier cosa, debe estar dirigido a conseguir la libertad, reafirmarla o compartirla con todos. Por que la libertad de uno, no existe. Cada pensamiento es útil para cada contexto. No se puede cambiar uno sólo, sin que cambien los demás. Ya que vivimos en sociedad, nos comunicamos constantemente, compartimos oxígenos, cariños, sonrisas con los demás, no estamos encerrados en una caverna. Y si actualmente vivimos encerrados en las necesidades básicas para sostener este mundo de stress, injusticias, desigualdades, egoísmo, una re-inventación debe consistir en modificar todo aquello que pueda limitar la vida, o todo lo que atente contra la naturaleza. Por que nosotros no somos productos envasados, ni máquinas de trabajo, somos naturaleza.

No decidimos en nuestra vida, por que la vida actual es un chantaje. Y no es nuestra, nos la venden. El que no se adapta no tiene permitido nada, es un loco, pierde todo derecho como ser humano y es encerrado. El que no se adapta es mal visto, limitado por normas, castigado y condenado a morir de hambre. ¿Trabaja o muere de hambre? Eso es un chantaje. Y es el origen de las enfermedades mentales que pueden desarrollarse posteriormente. Entonces lo que se necesita curar no es al “inadaptado”, sino al sistema que lo ha enfermado, que lo ha reprimido, que lo ha castigado, que lo ha discriminado y desposeído de su libertad.

Sirve de poco re-inventarse para continuar viviendo de esta manera, ¿no? Pero, el hecho de que una mente empiece a cambiar, o que simplemente desee hacerlo, es un muy buen inicio. Las mentes aburridas se adaptan, se comprimen, por que están muertas. Las mentas vivas están en un proceso de cambio constante y buscan hacer los sueños realidad.

Esto reafirma que los cambios se inician desde uno mismo. Y para esto, como comenté en el inicio, es necesario analizarse, ser psicólogo de si mismo. Ser sincero, auto-criticarse y luego proyectar los deseos verdaderamente necesarios. No deseos impuestos o impulsados por la publicidad para consumir, sino deseos útiles para el desarrollo de la vida.

En mi caso me gustaría vivir sin tecnología, por que la considero innecesaria. Un estilo de convivencia muy similar al primitivismo. Claro, que sin matriarcado, ni poder. Donde nada, ni nadie sea propiedad de una empresa o alguien específico, sino más bien de todos. Donde nadie mande y, en consecuencia, nadie obedezca. ¿Qué cómo es eso? Se trata de responsabilidad y libertad para no imponer nada sobre la decisión de los demás. Se trata de autoorganización. Los primeros humanos convivieron miles de años de este modo, sin trabajo, sin horarios, sino más bien con deseos y con tiempo para realizarlos. Libres y salvajes.

Como una paloma. Me encantaría re-inventarme en una paloma que vuela a toda dirección o a ninguna. Como una paloma que si tiene hambre, come; que si tiene frío, hace un nido; que si quiere descansar, duerme. Convivir con más palomas, donde no es necesario norma alguna. Como una paloma que cuida con ternura a los más pequeños, sin imponer nada. Y en especial, como una paloma sin humanos como los de hoy alrededor. Humanos que intenten enjaular o cazar palomas. Precisamente allí se refleja la mente del humano generado por la forma de vida actual, un esclavo que le teme a la libertad de los demás. Un esclavo de su propia mente.

"La enfermedad mental no es un problema individual, es la consecuencia de un contexto social, familiar, político, económico y cultural. Entonces lo que hay que transformar no es al individuo enfermo sino al sistema social que lo enfermó y que ironicamente lo encierra".
Anónim@

El aburrimiento también es inspirador ;)